Tú decides
- Escribes tus propias reglas y límites, que se muestran a una clienta antes de que pueda reservarte.
- Cada solicitud es cosa tuya: aceptarla o rechazarla, sin dar explicaciones y sin perder nada por decir que no.
- Tú decides los días en que estás disponible, y los días en que no puedes trabajar.
- Puedes tomarte un descanso cuando quieras, y volver cuando te apetezca.





